El aumento de accidentes de tránsito provocados por el exceso de consumo de bebidas alcohólicas, es uno de los tantos dilemas con los que se enfrentan los hospitales públicos y las emergencias de esta capital.
Podrían evitarse las cuantiosas y diarias pérdidas de vidas humanas por medio de un trabajo coordinado con el sólo objeto preventivo.
Los médicos del hospital "Cullen" afirman: "El 80 % de los accidentes de tránsito son provocados por exceso de alcohol en el conductor".
Es a partir de esta realidad que la frase (proveniente de la campaña publicitaria) "El alcohol al volante mata", no deberían ser cinco palabras sin sentido. El hecho de que, beber con exceso y luego conducir "mata", debería tener una presencia conciente en nuestra sociedad.
Pero es de destacar que problemas como este, si bien conciernen a la salud pública, necesitan de acciones coordinadas con otros sectores. Cualquier iniciativa de prevención debe estar basada en un análisis profundo del problema, evaluación e instrumentación de políticas destinadas a todos los sectores sociales, sin exclusión alguna.
Ahora bien, los accidentes de tránsito por causa del alcohol tienen como protagonistas en esta ciudad, en forma desproporcionada, a adolescentes y adultos jóvenes. Es importante entonces realizar esfuerzos especiales a fin de disminuir el consumo de alcohol en este grupo.
En muchos de estos casos, el problema del alcohol en la conducción es reflejo de problemas de alcoholismo en el trabajo, en el hogar o en el círculo social al que se pertenece.
El mensaje principal de las políticas preventivas en salud debería ser entonces que el alcohol siempre debe consumirse con moderación. Y mucho más específico, que no se debe conducir en estado de ebriedad.
Quizás para afirmar que no tenemos conciencia y promover la prevención debamos utilizar como herramienta la alarma, "alarmar a los ciudadanos para que tomen conciencia".
En primer lugar, recurriremos a los datos estadísticos que afirman que en Argentina los alcohólicos abusadores son 2.500.000 (aproximadamente 7% de la población Argentina); los tomadores compulsivos: 175.000 (7% de 2,5 M); Y los alcohólicos dependientes: 125.000 (5 % de 2,5 m).
Pero es de destacar también que la gama y severidad de los problemas relacionados con el alcohol varían considerablemente. Dentro de la situación regional, la Argentina, en la década del 60, experimentó un retroceso en todos estos campos hasta mediados de la década del 80.
"Hoy nuestro país tiene más de 1.265.000 alcohólicos mayores de 16 años, pero lo sintomático del futuro nada promisorio es que más de 800 mil menores de entre 12 y 15 años ya consumen alcohol en forma regular (1).
Otro dato importante es que los jóvenes en especial en nuestra ciudad, en un 80% prefieren la cerveza. En lo que respecta al modo de beber, un 80 % "dicen" saber como calcular las cantidades necesarias para una fiesta.
Existe un "mito" entre aquellos jóvenes que sostienen saber tomar y presumen de cierta invulnerabilidad frente al alcohol. Este mito es aceptado por cuatro de cada diez jóvenes. Sólo un tercio de la población joven rechaza este mito.